¿TE ANIMÁS A COMENTAR?

Hola, te doy la bienvenida a mi blog. No soy una experta en esto, sólo me divierte hacerlo y creo que es un buen motivo para intentarlo. Me encanta hacer cosas y equivocarme. Me parece valiente arriesgarse, atreverse, tirarse al abismo, aunque te rompas el alma en la caída. Si pensás como yo, te invito a que leas y compartas mis palabras, mis ideas, mis locuras, y me digas qué te parecen; si tu intención viene con buena onda, cualquier cosa que digas me va a hacer bien, si no, te invito a que sigas buscando blogs por la web, seguramente habrá alguno con el que te sientas más identificado. No pretendo que te guste todo lo que aquí vas a ver, pero si vas a ofender con comentarios "mala leche", lo siento, jamás me voy a sentir tocada.
Saluditos...
Caro

miércoles, 13 de mayo de 2009

YA SÉ POR QUÉ ODIO LA TELEVISIÓN

Me puse a analizar por qué siento esta repentina aversión hacia la tele. No son ni los malísimos programas que me ofrece, ni la aparente o real escasez de talento de los que allí veo, ni la pésima calidad de la ficción, salvo rarísimas excepciones. No. No es nada de eso. Lo que me genera el rechazo no es lo que pasa dentro de la tele, sino fuera de ella. Es decir, los efectos que ésta provoca. Así como el mate reúne a la gente, la tele la separa, la aísla. Tan pronto como se enciende el televisor, la gente se disgrega. Si había una charla interesante, basta prender el televisor para que haga agua. Entonces, lo que más me molesta de la televisión es su capacidad de atraer la atención de todo el mundo. De todo el mundo menos la mía. Recuerdo cuando yo caía embobada bajo el encanto de esta sirena que terminó por dejarme sorda. Por suerte, obvio. Debo admitir que dejé un vicio y agarré otro: la pc. Y la misma aversión que siento yo por el tele, porque se atrae toda la atención, la siente mi hija por la compu, porque siente que también esta otra caja boba le roba toda la atención de la madre. Y bue... Como dice la canción, "Nadie es perfecto". 

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