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Hola, te doy la bienvenida a mi blog. No soy una experta en esto, sólo me divierte hacerlo y creo que es un buen motivo para intentarlo. Me encanta hacer cosas y equivocarme. Me parece valiente arriesgarse, atreverse, tirarse al abismo, aunque te rompas el alma en la caída. Si pensás como yo, te invito a que leas y compartas mis palabras, mis ideas, mis locuras, y me digas qué te parecen; si tu intención viene con buena onda, cualquier cosa que digas me va a hacer bien, si no, te invito a que sigas buscando blogs por la web, seguramente habrá alguno con el que te sientas más identificado. No pretendo que te guste todo lo que aquí vas a ver, pero si vas a ofender con comentarios "mala leche", lo siento, jamás me voy a sentir tocada.
Saluditos...
Caro

domingo, 7 de diciembre de 2008

PALABRAS...

El ciclo vital


Fue un adiós.
Y fue un nunca más.
Y fue un sueño roto.
Y una ilusión perdida.
Fue una lágrima, un grito,
Un desgarro, un partirse…
Fue … y no fue nada.
Fue un nuevo comienzo,
Un nuevo cero,
Un nuevo vacío.
Fue una última palabra,
Y una nueva pregunta.
Y otro silencio.
Y otra espera, y otra caída,
Y otro lugar común.
No fue nada.
No fue nada.
No fue nada.
No fue…
Sólo fue otro adiós.
Es natural.


¡PAZ!

¡Silencio!
Habla la noche en susurros.
Todos los fantasmas murieron.
Todos los miedos se fugaron.
Los ruidos, los gritos, la gente,
Los prejuicios, los principios, los valores.
No existió nada.
Como un caos regresivo, creador,
Dos cuerpos se encontraron.
Dos cuerpos completamente vestidos,
Dos cuerpos completamente embriagados
Se bebieron…
Dos copas llenas de venenoso licor
Ardieron…
Sonó un estallido rompiendo la calma.
Un estallido que duró un momento
Y retumbó una eternidad.
Eran dos cuerpos vestidos.
Eran dos copas colmadas.
Dos cuerpos que se unieron
Pero que nunca fueron uno.
La noche habló despacio
Con su tono dramático y
Su actuación histriónica.
Y fue la noche el único público.
Y fueron los dos cuerpos los únicos actores.
Y fue el escenario todo un piso.
Dos cuerpos… (desnudos)
Dos copas … (vacías)
Una noche…
Dos actores…
Un escenario…
Un grito desesperado:
¡ S I L E N C I O ¡


Recuerdo

Recuerdo un arroyo blanco
que corría cual serpiente,
por entre dunas y prados,
naciendo con el poniente.

Nacía en nívea pureza
de la angelical llanura,
corría con la presteza
audaz de la ruin cordura.

Impaciente descendía,
queriendo mojarlo todo;
y el sol, ausente, ardía
arrasando de aquel modo.

Siguió el arroyo su cauce
(¡arroyo blanco, mi bien!),
y todo a su paso es sauce
que llora ¡por no poder!...

Llegó una llanura nueva,
(sigue su fresco caudal),
la tierra siente que quema,
sólo él la apagará.

¡Recorre, arroyo, tu bosque!
que tu tierra tiene sed…
¡que no termine la noche
más yerma que nunca fue!

Recuerdo el arroyo blanco
que devoraba cual fuego:
el arroyo era tu mano,
y el paisaje era mi cuerpo…


Primavera deseada

Demasiado pronto te di de beber
Del néctar de mis flores.
Tendría que haberte mostrado antes
Mis raíces secas, sedientas de agua fresca.
Son tan cortas las primaveras que me dan vida,
Y tan largos los otoños que me deshojan.
Las prolongadas lluvias que humectaron
El suelo donde nací sólo me hicieron
Crecer más para sufrir más.
Los románticos rayos con los que el sol
Me acariciaba, derritiendo la escarcha
De las noches anteriores, no tardaron
Mucho tiempo en convertirse en
Sensuales rayos eléctricos, que penetraron
En el fondo de mi ser, y se llevaron,
Junto con la ternura, la fragilidad
Ingenua que habitaba en mí.
Demasiad pronto me bebiste.
Ojalá hubieras advertido antes
La belleza de mis pétalos,
La forma de mi esencia,
Mis aromas, mis fragancias.
Hoy me sentiría hermosa, contemplada.
Sin embargo, me siento vacía.
Soy como el triste girasol, eternamente
Enamorada del astro, al cual mira
Detenidamente hasta despedirlo y
Bajar la mirada para volver a
Levantarla otro día, cuando su amante vuelve a despertar,
A veces, sin advertirlo.
También, como el girasol, espero tu mirada,
Tu llegada, tu mano fresca sobre mi
Tibia piel, tu alegría sana sobre mi
Triste vida, tus palabras dulces sobre mi hiel.
Me quedé sola en mi jardín.
Mi Jardinero ya no me cuida.
Parece que se olvidó de mí.
Ya no me riega, no me pone tutores
Para erguirme, ya no me quiere única.
Sólo se acuerda de mí para podarme.
Demasiado pronto bebiste mi néctar.
Deberías primero haber mirado mi triste
Semblante, y con mano amorosa
Transplantarme en otro suelo más fértil.
Quizás hoy estaría rebosante de alegría,
Sembrando mi nuevo suelo con semillas
De vida, llenando el espacio con
Aromas nuevos y colores maravillosos…
Sin embargo, me bebiste toda,
Y tu mano a veces me descuida,
Tu alegría a veces es mi llanto,
Tus palabras, a veces mi agonía.
Hoy, entre las hojas secas del otoño,
Y el viento frío del cercano invierno,
Sueño y espero la bendita primavera
Para florecer en un paraíso eterno.

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